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September 06, 2005

Innovación y clientes

En los últimos artículos he ido describiendo y analizando un modelo (basado en el de Hamel) de "deconstrucción" de los conceptos de negocio en diferentes elementos, para poder analizarlos en profundidad e introducir, en caso de que sea posible, ámbitos de innovación en cada uno de ellos.

Recordemos que el primer grupo de elementos (núcleo estratégico del negocio) hace referencia al fin último del negocio –misión-, a qué vendemos, a quien y dónde -alcance del producto y del mercado- y a de qué manera se diferencia nuestra propuesta de las propuestas de los competidores que atacan el mismo mercado –bases de diferenciación-.

El segundo grupo de elementos lo integran aquellos que se consideran recursos estratégicos necesarios para que la empresa lleve a cabo su negocio. Dentro de este grupo hablamos de las actividades que la empresa sabe hacer muy bien y la diferencian de las otras –competencias nucleares-, de aquellos elementos del activo que son imprescindibles para el negocio –activos estratégicos- y de los procesos nucleares básicos para el desarrollo de la actividad.

Hay un tercer grupo de aspectos que empezaremos a analizar a partir del próximo artículo, y que hace referencia, en general, a la forma que tenemos de interactuar con los clientes. Los elementos que configuran este grupo son la forma de llegar a nuestros clientes y clientes potenciales, qué información tenemos de ellos, cómo nos relacionamos con ellos y, finalmente, un elemento que puede ser, con creatividad, una importante fuente d’innovación: la estructura de precios.

Innovación y procesos

El último de los elementos que componen los recursos estratégicos de la empresa está formado por los diferentes procesos básicos que la empresa ha desarrollado con el tiempo. Cuando hablamos de procesos estamos hablando de todas aquellas actividades que llevan a que la empresa desarrolle su negocio.

Una empresa puede ser excelente en su proceso de producción, en su proceso de investigación y desarrollo, en algún proceso de prestación del servicio o en cualquier otro proceso en el que pueda dividirse su actividad. O en unos cuántos a la vez.

Una fuente de innovación en el concepto de negocio puede venir de un replanteamiento radical de algunos de los procesos tradicionales de la empresa o de un sector. No se trataría simplemente de hacer una reingeniería para optimizar los procesos, sino replantearse profundamente cómo se hacen las cosas.

Nos podríamos preguntar por ejemplo, si una buena parte de los procesos que ahora realiamos dentro l’empresa no podrían ser ejecutados, por ejemplo, por los propios clientes. Si replantearse qué se hace puede ser una fuente inmejorable de innovación, no lo es menos replantearse cómo se hace.

En su día, Dell cambió totalmente el proceso de fabricación y distribución de ordenadores personales. Empresas como Vistaprint lo están haciendo en el sector de las artes gráficas. Seguro que nosotros también podemos idear una manera totalmente diferente de concebir los procesos en nuestro sector. Mejor antes de que lo hagan otros y perdamos nuestro mercado.

Innovación y activos estratégicos

Los activos estratégicos son aquel conjunto de bienes, tangibles o intangibles, los cuales la empresa ha ido generando y los cuales se han convertido en imprescindibles para desarrollar una ventaja competitiva en su mercado. Estaríamos hablando de patrimonio inmobiliario, maquinaria, patentes, marcas, know-how, bases de datos de información de clientes, etc.

Muchas empresas han definido conceptos de negocio innovadores o simplemente han desarrollado actividades complementarias a las suyas imaginando un uso diferente a aquellos activos estratégicos de los que ya diponían y que así lo permitían. Librerías que se convierten en cafés utilizando sus amplios locales, salas de conciertos que se convierten en sedes de conferencias, banquetes y convenciones, o redes de gasolineras que generan cadenas de tiendas de conveniencia como negocio que utiliza esta infraestructura, serian algunos ejemplos.

Nuestros activos estratégicos actuales pueden ser la base de innovación en nuestro propio sector o servir para desarrollar conceptos nuevos en otros sectores. En este sentido, deberemos empezar por hacer un listado de todos los activos de este tipo que tiene la empresa y reflexionar sobre a qué usos los podríamos destinar, que nos permitieran innovar nuestro modelo de negocio o desarrollar modelos nuevos en mercados que no habíamos trabajado.

Al fin y al cabo, con imaginación, muchos de los cambios que se dan en el mercado y que en un principio se pueden ver como una amenaza, se pueden reconvertir en oportunidades.

Innovación y recursos estratégicos

Hay un segundo grupo de aspectos relativos al concepto de negocio que hace falta analizar con profundidad para establecer si, a través de su potenciación o modificación, podemos desarrollar un modelo más innovador. Es lo que podemos denominar recursos estratégicos de la empresa, que incluyen las competencias nucleares, los activos estratégicos y los procesos nucleares.

Las competencias nucleares tienen que ver con todo aquello que la empresa sabe hacer muy bien, aquel conocimiento único y diferencial respecto de los competidores y que supone una barrera importante para otras empresas que quisieran atacar el mercado. De hecho, hoy en día hay cada vez más empresas que se concentran en desarrollar su actividad en estas competencias, realizando todas las otras actividades no estratégicas a través de alianzas o "partenariados" con otras empresas.

En este sentido, deberemos reflexionar sore si las competencias y habilidades únicas que nuestra empresa ha desarrollado a lo largo del tiempo nos sirven, por ejemplo, para atacar otros sectores o negocios en los que los actores tradicionales se basan en unas competencias y una filosofía muy diferentes.

Si ya hemos implantado un modelo de negocio innovador en algún sector, es posible que encontramos otros sectores en que, con la misma filosofía, podamos desarrollar conceptos que revolucionen la forma tradicional de funcionar. Un ejemplo paradigmático lo tenemos en las empresas creadas por el fundador de Easyjet, que basándose en la filosofía "easy" ha ido revolucionando diferentes sectores.

Innovación y capacidad de diferenciación

El tercer elemento que conforma el núcleo estratégico del concepto de negocio está relacionado con el conjunto de aspectos que nos permiten diferenciarnos de nuestros competidores. En este caso, tendríamos que analizar profundamente cuál es la propuesta que hace la empresa al mercado y, si lo es, en qué es diferente al resto de empresas que atacan el mismo mercado.

En este ámbito, las bases para desarrollar la innovación en el modelo pueden venir de una o más de las diversas dimensiones del concepto de negocio que estamos analizando en los últimos artículos. Ya establecimos que la base de la diferenciación de una empresa puede radicar en un enfoque totalmente diferente al tradicional de la misión del negocio; o a servir el mismo producto con las variaciones que hagan falta, a públicos no “atacados” hasta el momento.

Pero la innovación también puede venir de una organización diferente de la empresa, de cambios en sus procesos básicos, de la forma de gestionar las alianzas, de la manera de gestionar las relaciones con los clientes o de un cambio radical en la estructura de precios. Y cada vez más, transformando el producto en un servicio, en el cual el producto físico se convierte en un simple complemento de la prestación del servicio.

En la medida que de este análisis tengamos la capacidad de ir imaginando bases de diferenciación en cada uno de los elementos que conforman el concepto de negocio, seremos capaces de construir un modelo innovador y diferente de los existentes.

Innovación y alcance de mercado

Analizar el alcance del producto y del mercado, dentro del núcleo estratégico del negocio que ya definimos, es el siguiente paso en un proceso de introducción de innovaciones en el concepto de negocio. En este punto lo que debemos definir es a qué tipos de mercado (públicos objetivos, segmentos, ámbitos geográficos) estamos llegando con nuestros productos actuales y qué tipo de variaciones podríamos introducir para ampliar el mercado, para idear nuevos usos, para llegar a segmentos diferentes, o para vender otros productos a los mercados tradicionales.

Actualmente nuestros productos están satisfaciendo una serie de necesidades concretas para unos clientes concretos, que, en principio, habrá definido la empresa. Pero debemos preguntaros, por ejemplo, si los mismos productos que estamos comercializando, podrían satisfacer otras necesidades del mismo mercado o diferentes mercados a los que la empresa todavía no ha llegado nunca.

O si cambiando alguna característica del producto podremos venderlo a públicos y segmentos a los que hasta el momento ni se nos había ocurrido que podríamos atacar sin este nuevo enfoque. O si por nuestro conocimiento exhaustivo de nuestros clientes actuales podríamos comercializar productos diferentes a los tradicionales de la empresa, por el hecho de haber conseguido una lealtad continuada de los clientes.

Como se puede observar, del análisis profundo de dónde llegan actualmente nuestros productos y nuestros mercados y de las alternativas a nuestro alcance, pueden derivar interesantes innovaciones en el concepto de negocio de la empresa.

Innovación y misión

El primer grupo de aspectos a analizar en cuanto al modelo de negocio de una empresa es el que podríamos denominar núcleo estratégico del negocio. Este núcleo viene determinado por la misión del negocio, el alcance del producto que comercializa la empresa y del mercado al cual sirve, y la capacidad de diferenciación que le permite competir con otras empresas en el mismo mercado.

La definición de la misión del negocio, es decir, aquellos fines últimos que pretendemos conseguir con el desarrollo de la actividad, es una pieza básica que debe estar muy bien definida, puesto que en otro caso (y en el supuesto que actuemos siempre de acuerdo con la misión definida, claro está) nos puede limitar las posibilidades de desarrollar conceptos innovadores.

No es lo mismo tener como misión “hacer llegar una educación excelente a toda la población” que “desarrollar escuelas de calidad para toda la población”. El segundo planteamiento nos concentra en la forma como se hace actualmente y nos cierra las puertas a pensar en posibles innovaciones derivadas de diferentes modelos de hacer llegar la educación.

Por otra parte, de la definición de una misión innovadora, de un enfoque diferente de ver un determinado sector, se puede desarrollar un concepto completamente nuevo. Pensemos en alguien que probablemente definió como misión algo cómo “que viajar en avión esté al alcance de todo el mundo” en vez de la misión tradicional "ofrecer el mejor servicio a nuestros pasajeros”, y de cómo este nuevo enfoque ha cambiado radicalmente el sector.

Innovación y modelo de negocio

Como ya he comentado varias veces, soy de la opinión de que las mayores innovaciones vienen asociadas normalmente a los cambios de concepto o de paradigma más que a nuevas tecnologías, aunque éstas sean un instrumento necesario y muchas veces imprescindible par que se pueda producir el cambio de concepto. En el caso del mundo empresarial, aquellas vendrían de los cambios en los conceptos o modelos de negocio, como he venido analizando en algunos ámbitos y sectores en los últimos artículos.

Esto quiere decir que, cuando una empresa se propone empezar a innovar, lo que se debería plantear en un primer lugar es cuál es su modelo de negocio actual y como puede introducir innovaciones.

El concepto de negocio, aunque muchas veces se asocia exclusivamente al modelo de ingresos, es decir, como rentabiliza la empresa su actividad en forma ingresos, en un sentido amplio abarca un campo muy grande y diverso. Va desde la definición de la misión de la empresa hasta la manera de articular las alianzas necesarias para el desarrollo de la actividad o la manera de organizarse.

Una de los primeros pasos que debe hacer una empresa que quiere innovar su modelo de negocio es, por decirlo con una palabra que está de moda, "deconstruirlo", para dividirlo en los diferentes elementos de los que se compone, analizarlos, ver cómo se pueden introducir innovaciones y volverlo a construir, definiendo, si es necesario, un nuevo concepto de negocio más innovador.

En los próximos artículos iremos desgranando estos elementos y analizando qué aspectos podemos innovar en cada uno de ellos.

Cambios de modelo (y 6): Blogs

Finalizando con el análisis de modelos innovadores en la elaboración y publicación de contenidos, nos faltaba analizar una manera de difundir información en Internet que se ha ido incrementando de manera espectacular en los últimos años. Se trata de los “blogs”, es decir cuadernos de bitácora o diarios personales.

Mediante herramientas de software muy simples, los usuarios de estos blogs pueden publicar en Internet sus reflexiones personales sobre lo que pasa en el mundo, sobre los temas que les interesan o, incluso, desarrollar un sistema periodístico propio analizando las noticias que pasan a en su enrno y publicando verdaderos periódicos alternativos.

No hay el menor asomo de duda de que esta forma de publicación ha empezado a revolucionar la difusión de la información de actualidad, puesto que se han acabado los días en qué sólo podíamos acceder a unos cuántos medios para conocer unas pocas versiones de la realidad. Ahora podemos acceder a prácticamente versiones ilimitadas de la realidad. Esto provoca una serie de complicaciones y complejidades, pero es que el mundo en qué vivimos es cada vez más complejo y nos tenemos que acostumbrar y adaptarnos.

Evidentemente, los defensores del modelo tradicional nos dirán que muchas de las cosas que circulan en Internet son falsas, interesadas, distorsionantes de la realidad, poco contrastadas o manipuladoras. Y tienen razón. Pero sólo nos hace falta encender la televisión, oir la radio o leer cualquier periódico tradicional para saber que en estos medios esto no pasa, ¿verdad?.

Cambios de modelo (5): barreras al cambio

Antes de continuar con el análisis de modelos innovadores en la elaboración de contenidos, hoy explicaré una anécdota que me ha pasado esta semana y que es muy reveledora de las dificultades que existen a la hora de desarrollar modelos nuevos y de romper las inercias, esquemas mentales y las formas de funcionamiento imperantes.

Teníamos que presentar una documentación relativa a uno proyecto de uno de mis clientes, que está dentro de un programa de apoyo institucional al uso de las nuevas tecnologías en el ámbito empresarial.

El proyecto tiene que ver con el desarrollo de las TIC -e Internet en particular- en la estrategia de la empresa, de tal manera que la mayor parte de los procesos de gestión de los clientes se produzcan de forma virtual, manteniendo y aumentando la satisfacción del cliente al mismo tiempo que optimizando los recursos dedicados a estos procesos por parte de la empresa.

La documentación que debe presentarse en estos casos es exhaustiva, con memorias explicativas y otros documentos justificativos. Pues bien, en el momento de presentarlo, nos dijeron muy amablemente que tal y como lo llevábamos lo rechazarían directamente. Y ¿por qué? nos preguntamos. ¿Faltaba el plan estratégico? ¿Faltaba un código de barras? ¿Faltaba una firma digital? Pues no, lo que faltaba era el sello de la empresa en la instancia de presentación.

Sí señor, en pleno siglo XXI no se deja presentar un proyecto para desarrollar las nuevas tecnologías en la empresa porque una empresa no tiene una tecnología tan nueva como un sello de goma. Como decíamos, las inercias pesan demasiado.

Cambios de modelo (4): gestión y publicación de contenidos

Otros modelos innovadores en la filosofía de gestión y publicación de contenidos son aquellos portales o comunidades virtuales en los que la publicación de artículos y trabajos es libre y no pasa por ningún proceso previo de filtraje “cualitativo” de las publicaciones, sino que son los mismos lectores los que van filtrando la calidad de los autores, que se van creando un nombre y un sello de calidad en función de lo que publican.

Portales como Monografias Monografías, Gestiopolis, Ilustrados y comunidades virtuales como Sappiens por hablar del ámbito lingüístico castellano (aunque la última también se está desarrollando en el ámbito inglés) utilizan este enfoque.

La filosofía que fundamenta esta forma innovadora de publicación de contenidos es que ningún “experto” es capaz de filtrar adecuadamente la calidad de todos los contenidos, y que en el sistema tradicional sólo publican aquellos que han conseguido entrar en el status quo, que no tienen porque ser los que tienen más y mejores cosas a decir (recordad el experimento que explicaba en el artículo anterior).

Esta filosofía es la contraria a la actual, que yo siempre resumo con un ejemplo: hace 25 años, a personas como Bill Gates probablemente no le dejaban publicar nada, que es cuando tenía cosas nuevas a decir. En cambio, ahora que todo el mundo le escucha, probablemente ya no esté diciendo nada nuevo. Con el sistema alternativo de publicación todos tienen voz en el mundo global, siempre que alguien quiera escucharles.

Cambios de modelo (3): creación de contenidos

En el anterior artículo hablaba de aquellos que todavía defienden que los buenos contenidos sólo pueden ser realizados por “expertos” reconocidos “oficialmente” y filtrados cualitativamente por otros “expertos” del lugar dónde se publican. Y rechazan la credibilidad de los contenidos que no pasen este proceso de supuesta calidad y, por lo tanto, consideran que los nuevos modelos de publicación más, por decirlo de alguna manera, “democráticos” (enciclopedias participativas, portales de publicación libre, blogs, etc.) son, per se, de menos calidad.

Para rebatir el modelo “oficial”, que se basa –generalmente- en prejuicios y en una filosofía “elitista”, sólo hace falta poner atención a un ilustrativo experimento realizado hace algunos años por los psicólogos Peters y Ceci, que relata el filósofo José A. Marina en su interesante libro “La inteligencia fracasada” (Ahora Libros, 2005).

Resulta que escogieron doce artículos escritos por miembros de los más prestigiosos departamentos de psicología de los Estados Unidos y que habían sido publicados en doce prestigiosas revistas, y los reenviaron a las mismas revistas. Eso sí, antes cambiaron los nombres de los autores y de las universidades por nombres imaginarios y, digamos, de poco prestigio, como (me lo invento) Centro Psicológico del Valle Seco para el Tratamiento Humano. Pues bien, sólo tres revistas reconocieron los artículos. Y de los otros nueve, ocho fueron rechazados por las mismas revistas que ya los habían publicado porque, según ellos, no reunían la calidad suficiente para ser publicados.

Es decir, que el modelo tradicional tampoco garantiza del todo la calidad y, en cambio, cierra la puerta a millones de personas que podrían contribuir con contenidos de calidad.

Cambios de modelo (2): Wikipedia

Es curioso que cuando se presenta un cambio de modelo o paradigma, por pequeño que sea, rápidamente se levanta una coral de voces describiendo todas las hipotéticas desventajas y catástrofes que pueden derivarse de esta nueva concepción en la manera de hacer determinada cosa. Pocas veces el status quo establecido reconoce las ventajas del nuevo modelo o las carencias del antiguo. En general, existe una aversión al cambio, que es una de las principales barreras a la innovación.

En el anterior artículo hablaba del nuevo modelo de construir una enciclopedia desarrollado por el proyecto Wikipedia. Quizás no tiene todas las ventajas del modelo antiguo (haría falta analizar si todas estas ventajas son reales), pero sí que cubre muchas de las carencias y, además, establece nuevas oportunidades.

Las personas ancladas en el modelo antiguo nos dirán que una enciclopedia que no está realizada por “expertos” reconocidos “oficialmente” no puede tener calidad ni credibilidad. Frente a esta hipotética carencia –argumento muy discutible que rebatiré en el próximo artículo- el nuevo modelo tiene una serie de ventajas indiscutibles.

Por ejemplo, la capacidad de comprender mucha más cantidad de términos o artículos, es decir información. O estar sometida a actualización y modificación constante, lo cual la hace más viva, flexible y capaz de adaptarse a los nuevos acontecimientos. O que sea de acceso libre para todo el mundo y, por tanto, el conocimiento que contiene está al alcance de todas las personas, independientemente de sus recursos. O, muy importante, porque da espacio a nuevas ideas de los “expertos no oficiales”.

Cambios de modelo (1): las enciclopedias de hoy

Relacionando la cultura de la innovación y la creatividad -que he sido analizando en los últimos artículos- con Internet, podemos observar que en los últimos años se han implementado una serie de proyectos que tienen como referencia un cambio total del modelo tradicional de hacer una determinada actividad. Hoy hablaré de un proyecto que ha transformado completamente la visión tradicional de elaborar una enciclopedia.

Tradicionalmente, estas grandes obras se han elaborado mediante el encargo a diferentes expertos de las entradas o artículos que formaban parte de la enciclopedia y, obviamente, abonando los correspondientes honorarios de estos expertos.

En el año 2001, el fundador de Wikipedia (href="http://www.wikipedia.com">http://www.wikipedia.com) se propso la creación de una enciclopedia online siguiendo el método tradicional. Muy pronto se dio cuenta que utilizando este sistema el tiempo y el coste de elaboración de la obra era imposible de asumir con sus recursos, por lo que varió el enfoque, y creó un estructura de software que permitiera que fueran los propios usuarios los que fueran escribiendo y modificando, permanentemente, las entradas de la enciclopedia.

Este nuevo enfoque, que antes ya había sido desarrollado en otros proyectos que analizaremos más adelante, desencadenó una dinámica desconocida hasta el momento y hoy en día la enciclopedia tiene más de un millón de entradas, sumando los diferentes idiomas en qué se está construyendo. No todo son ventajas, es cierto, y lo analizaremos en el próximo artículo.

Cultura de la innovación (y 10): competitividad en la economía del conocimiento

Acabo hoy esta serie de reflexiones introductorias sobre la cultura de la innovación y sobre qué hace falta hacer en nuestro país para desarrollarla adecuadamente. Y acabo incidiendo otra vez en un aspecto que parece que cuesta de entender y asumir, y que para mí es fundamental. Se trata de un tema muy sencillo y obvio: la innovación la hacen las personas y, por lo tanto, cualquier estrategia que vaya dirigida a fomentar la innovación en nuestra economía debe tener como primer y básico objetivo inculcar esta cultura en las personas que componen la sociedad.

Estamos en una sociedad de la información y el conocimiento, dónde la información es cada vez más abundante y al alcance de todos, y dónde esta información, debidamente tratada, comporta nuevo conocimiento en un proceso sin fin. A partir de este conocimiento y tomándolo como base, para que puedan aparecer las innovaciones de todo tipos, nos hace falta una variable fundamental: la creatividad humana. Y es aquí dónde está la clave de la cuestión.

Al desarrollar políticas para fomentar a todos los niveles la creatividad de las personas, para que del cada vez más inmenso conocimiento a nuestro alcance puedan crear ideas, productos, servicios, sistemas organitzacionales, invenciones, conceptos de negocio, etc., totalmente innovadores.

En la medida que consegamos tener personas que desde bien jóvenes sean más creativas en todos los aspectos, estaremos en el buen camino para tener una economía y una sociedad muy innovadoras en el futuro.

Cultura de la innovación (9): talento, tecnología y tolerancia

En los últimos años se ha llegado a la conclusión de que crear los entornos adecuados para incentivar la creatividad y la innovación depende de factores diversos. En este sentido, se han propuesto diferentes modelos en los que algunos de estos factores han sido analizados.

Uno de estos modelos es el de las tres T's (talento, tecnología y tolerancia) desarrollado por Florida en sus estudios sobre diferentes regiones especialmente innovadoras.

En este modelo, el factor talento hace referencia a l’a existencia de una estructura o red universitaria capaz de atraer y generar las personas que crean nuevo conocimiento. El factor tecnología tiene que ver con la existencia de un sistema tecnológico (infrastructures, parques científicos, transferencia de tecnología, etc.) que permita que este talento tenga una salida vehiculada haca el desarrollo de la innovación. Finalmente, el factor tolerancia hace referencia a aquellos entornos humanos en qué la diversidad es la norma y que atraen a lo que ya denominamos como clase creativa.

La correcta combinación de estas variables, imprescindibles todas ellas, lleva, según este modelo, al desarrollo de entornos proclives al desarrollo de una economía innovadora y creativa. Aun así, debe tenerse en cuenta que este modelo deriva de la mentalidad americana de movilidad geográfica, donde los diferentes estados o regiones competirían por atraer esta tipología de personas.

En nuestro entorno, seguramente deberemos dar mucha importancia a cómo nuestro sistema educativo puede ayudar a que nuestra población tenga estas características.

Cultura de la innovación (8): entornos innovadores

¿Cómo son los entornos en los que florecen las personas creativas e innovadoras? ¿Cuáles son los mecanismos que hacen que en una determinada región se instalen empresas innovadoras y se creen nuevas empresas?. Estas son las grandes cuestiones que quieren resolver todos aquellos que se dedican a la promoción económica de las ciudades, regiones o países que quieren tener algún papel en la economía de la información y el conocimiento.

Algunos, de todos modos, todavía dedican sus esfuerzos a intentar salvar infructuosamente un modelo industrial ya obsoleto.

Tradicionalmente se ha pensado que la receta era la atracción de grandes empresas, ofreciendo facilidades deimplantación, reducciones de impuestos, suelo barato y otras facilidades por hacer más atractiva su instalación. Esto ha funcionado relativamente bien en un modelo de gran empresa industrial, pero, como estamos viendo ahora mismo, sólo durante un tiempo determinado, puesto que esta receta siempre hay alguien que la puede mejorar en alguna de sus variables.

Estoy convencido de que ahora el reto es otro bien diferente. Las empresas del conocimiento se crean y se implantan allá dónde pueden encontrar personas cualificadas para trabajar y entornos adecuados para su funcionamiento y crecimiento. Y las personas creativas e innovadoras quieren vivir en entornos en los que puedan desarrollar su forma de ver la vida y donde puedan liberar su creatividad. Determinar los factores que configuran estos entornos y desarrollar políticas a corto, medio y largo plazo por hacerlos posibles, es la clave para ser algo en la economía del futuro.

Cultura de la innovación (7): personas creativas e innovadoras

Decía en el último artículo que para tener una economía innovadora hace falta que haya un número creciente de personas creativas, innovadoras y emprendedoras. Es aquel grupo social que Richard Florida denomina “clase creativa” en su trabajo “The rise of the Creative Class” (Basic Books, New York, 2002) y que debería ser el grupo dominante en las sociedades plenamente integradas en la economía de la información y el conocimiento.

Pero ¿qué características tienen estas personas?. Después de haber realizado numerosos estudios analizando este grupo en los Estados Unidos, Florida llega a la conclusión que, entre otras características comunes, hay tres valores esenciales que comparten.

El primero es la individualidad. Son personas que no se adaptan porque sí a las normas establecidas en las organizaciones ni en la propia sociedad, sino que están buscando constantemente nuevas formas de hacer. Es la esencia de la innovación, diría yo. Quieren definir su identidad y disfrutar de lo que hacen.

En segundo lugar, valoran el mérito y las capacidades personales por encima de cualquier otra consideración. El dinero es valorado como una consecuencia de haber logrado unos objetivos y no por si mismo y, por lo tanto, no es entnedido como la fuente del’ "status" social.

Finalmente son personas que valoran mucho la diversidad. La diversidad de razas, procedencias, formas de vida, orientaciones sexuales, etc., para ellos, lejos de ser un estorbo por su complejidad, es una fuente de riqueza y creatividad .

Cultura de la innovación (6): personas innovadoras

Una de las bases para tener empresas y organizaciones innovadoras es que hayan personas innovadoras. Parece una obviedad, pero todo el mundo habla de la necesidad de tener empresas innovadoras, sectores innovadores, una economía innovadora... Pero, ¿y las personas?. Al fin y al cabo las organizaciones están compuestas de personas, son personas.

Si un país o una región quiere tener un tejido productivo creativo e innovador, que aporte valor añadido, que tenga algo a decir en la economía del conocimiento, debe hacer una apuesta inequívoca, potente y continuada para tener una gran cantidad de personas creativas, innovadoras y emprendedoras en su seno.

Para lograr este objetivo hay dos vías imprescindibles y complementarias. Por una parte crear el entorno adecuado para que estas personas se puedan generar dentro la población autóctona. Por otra, crear el entorno adecuado para que personas de fuera, con estas características, se sientan atraídas a venir e instalarse aquí. Y, lamentablemente, esto no se consigue con una estrategia de hoy para mañana, sino a muchos años vista, probablemente pensando en la próxima generación.

Pensando en Catalunya, sólo nos debemos hacer dos preguntas para comprender si vamos en esta dirección. ¿Nuestro sistema educativo y de socialización en general va en la dirección de potenciar y valorar las personas creativas, innovadoras y emprendedoras? ¿Tenemos un entorno social y laboral que pueda atraer este tipo de personas?. Como decía aquel, “reflexionemos, por favor, refexionemos”.

Cultura de la innovación (5): nuestra sociedad penaliza el fracaso

Uno de los riesgos de tomar decisiones, de innovar, de explorar nuevos terrenos y formas de hacer diferentes a las tradicionales es, evidentemente, equivocarse. Por ello, es muy complicado implantar una cultura de la innovación en una sociedad y en unas empresas dónde equivocarse, errar, está muy mal visto y penalizado.

Demasiadas veces oigo aquella famosa frase de que “aquello que funciona no se debe tocar”. Entonces, ¿cuando se debe tocar? ¿Cuando ya no funcione y sea demasiada tarde?. De ejemplos de esta forma de actuar nuestra geografía empresarial está llena. Después vienen las excusas: que si la competencia exterior, que si otras tienen más ayudas, que si no hay esta o aquella circunstancia que haría que....

En este país, cuando alguien propone algo innovador (desde el ámbito empresarial, político o social), algo desde perspectivas diferentes a las tradicionales, todo el mundo es capaz de encontrarle las mil y una críticas. Eso sí, si la propuesta tiene éxito, le aparecen un montón de padres, y todo el mundo ya sabía que funcionaría. Ahora bien, si fracasa, mejor que no estemos en el lugar del que la impulsó.

En estas circunstancias sólo unos cuántos valientes pueden hacer propuestas realmente nuevas. ¿Podemos realmente tener personas, empresas y, en definitiva, una sociedad innovadora con este entorno cultural?. Algunos de los que todavía proclaman aquel tópico de que los catalanes somos tan emprendedores e innovadores, ¿podrían sacarse la venda de los ojos y empezar a trabajar un cambio cultural y de mentalidad? Las próximas generaciones les estarían muy agradecidos.

Cultura de la innovación (4): pensar creativamente

Desde bien pequeños estamos sometidos a unas pautas de socialización y aprendizaje determinadas. Familia, escuela y sociedad nos van adaptando a aquello que está establecido, aquello que es producto de la experiencia general previa o de unas circunstancias determinadas, que seguramente se dieron en el pasado.

Esta realidad hace que, la mayoría de veces, encaremos la percepción de lo que nos rodea en función de estas pautas y esquemas adquiridos. Obviamente, esto no es malo por si mismo, y es muy útil en la mayoría de las situaciones, para no tener que empezar de cero y preguntarse en cada situación que nos encontremos qué debemos hacer y cómo.

Pero si este es el único esquema de pensamiento que utilizamos, nos estamos limitando las posibilidades, puesto que normalmente tenemos interiorizado que para cada situación determinada sólo hay un modelo de salida o actuación, que es la que nos han enseñado y ha conformado nuestro universo mental. Esta es una de las razones de por qué los cambios culturales en la sociedad cuesten tanto esfuerzo y tiempo en cuajar.

Esta forma de pensar, que todos tenemos, inconscientemente, más o menos arraigada, limita nuestra capacidad de creación e innovación. Si a esto añadimos que nuestra sociedad nos educa con una orientación de pensamiento crítico, es decir orientado más a rebatir, a criticar, a encontrar los fallos de aquello que alguien ha propuesto, al debate por el debate, y no a la creatividad y a proponer cosas nuevas, ya tenemos una combinación perfecta para que la innovación y la creatividad sea cuestión de una minoría de "outsiders”.

Cultura de la innovación (3): tipos de innovación

Más allá de que la innovación pueda provenir de diferentes ámbitos (conceptos de negocio, formas de organización, etc.) y no sólo de los productos y servicios, o de la tecnología y el I+D, podemos clasificar las innovaciones empresariales en dos bloques totalmente diferenciados: las incrementales y las radicales.

Las innovaciones incrementales tienen que ver con la mejora y optimización de los productos, servicios, procesos de producción, etc., que llevan a productos o servicios más avanzados, pero con el mismo concepto que aquellos que los preceden. Un ejemplo paradigmático es el de las máquinillas de afeitar, que primero se hacen con una hoja, posteriormente con dos, más tarde con dos y pilas... y lo que vendrá en el futuro. Este proceso es el resultado de avances tecnológicos e innovaciones en producto, pero que no cambian el concepto básico del producto o servicio original.

La innovación radical proviene, más que de optimizar lo que ya tenemos, de imaginar aquello que no ha sido nunca. De "repensar" la realidad des de una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados en nuestras experiencias previas. De encarar las cosas sin apriorismos ni prejuicios. Por eso es por lo que, contrariamente a lo que se piensa, las mayores innovaciones en concepto, las grandes transformaciones de sectores, son producidas normalmente por personas externas al sector, por aquellos que, por decirlo de alguna manera, no están “contaminados” por las formas tradicionales de hacer.

Las innovaciones radicales son las que producen las grandes transformaciones, pero requieren un tipo diferente de pensamiento, del cual hablaremos en el próximo artículo.

Cultura de la innovación (2): ¿qué es innovar?

Cuando se habla de innovación empresarial, mucha gente (prácticamente todo el mundo) lo asocia rápidamente a tecnología o a investigación y desarrollo. Pensamos en grandes inestigaciones científicas (biotecnología, genómica...), con nuevas tecnologías espectaculares (nanotecnología...) o en inventos ingeniosos.

Muchas veces, cuando hablo de empresas innovadoras e innovación, colegas míos me dicen que no se deben dejar olvidados los sectores tradicionales de la economía catalana, como si estos no pudieran innovar.

También es justo decir que aquellos organismos que deberían difundir una cultura de la innovación entre nuestra clase empresarial tienen también este enfoque tecnológico y científico de la innovación. De hecho, en la actualidad, prácticamente todos los indicadores que miden la innovación en las diferentes economías europeas están basados en este paradigma (número de patentes, porcentaje del PIB invertido en investigación y desarrollo, etc.). Quizás porque son los indicadores más fáciles de medir.

Pero el concepto de innovación empresarial es mucho más amplio, por lo cual está al alcance de todas las empresas, y también de las Pymes. Abarca la definición de nuevos conceptos de negocio, nuevas formas de organización empresarial, nuevas estrategias de marketing y comercialización de los productos y servicios o nuevas formas de gestión y coordinación de las personas que colaboran con la empresa.

Para todas estas otras formas de innovación, la tecnología sólo supone un instrumento que permite innovar en lo verdaderamente importante, es decir el concepto.

Cultura de la innovación (1): la innovación, realmente

Con este artículo comienzo una serie reflexiones acerca de la cultura de la innovación en nuestro país, tema de permanente actualidad en los últimos tiempos. La existencia o no de una determinada cultura de la innovación –especialmente en las pequeñas y medianas empresas- está muy ligada, por ejemplo, a que estas empresas lleguen a desarrollar o no estrategias innovadoras de marketing y de marketing en Internet.

La palabra innovación se ha convertido, en los últimos años, en un término en boca de todos para describir cualquier cosa, situación, producto o idea en términos positivos. Incluso he llegado a oirla como sustitutivo del término nuevo, como si no fueran cosas completamente diferentes. Podríamos decir que es la palabra “guai” del momento.

Se’ nos dice que se debe fomentar la innovación, que debemos ser innovadores, que la ’única vía para que nuestras empresas sean competitivas es la innovación, que tal o cual política es innovadora, etc. etc.. Pero yo me pregunto: todos estos que nos repiten esto cada día, ¿saben realmente qué es la innovación?; ¿son innovadores ellos?; ¿potencian procesos innovadores para fomentar la innovación?; ¿quieren conocer la situación real de la innovación en nuestro país y tomar medidas serias –e innovadoras- al respecto o no?; ¿o lo hacen porque es lo que toca y queda bien?. Porque por el hecho que hablemos mucho de innovación, no se innova, ni se es más innovador, ni se está fomentándola.

Al fin y al cabo, en este artículo he utilizado más de quince veces la palabra innovación y, de hecho, no he dicho nada innovador.

Transformando sectores (y 4): el mundo del perfume

Para cerrar esta primera serie de mini-análisis de sectores que están en plena transformación (haremos más en el futuro, puesto que la lista es larga y se irá ampliando) gracias a Internet y las TIC, hoy me gustaría comentar el caso de un mercado que, si bien todavía no está en transformación, lo podría estar muy pronto.

Recuerdo que hace un par de años, en una comida con empresarios, tenía en mi mesa a un empresario que se dedica a la fabricación de envases para perfumes. En plena charla, le pregunté si no contemplaba la posibilidad de que, en el futuro, su producto ya no fuera necesario, debido a las TIC y a la digitalización.

Sorprendido, de entrada echó una ojeada hacia mi copa de vino, pero después me escuchó. De hecho, la necesidad de utilizar el producto que él fabrica, deriva del hecho de que el perfume, actualmente, tiene un formato líquido por la tecnología que se ha usado hasta ahora para producirlo. Pero esto puede cambiar. De hecho, ya se están desarrollando tecnologías para digitalizar los olores, algunas por parte de empresas catalanas.

La digitalización de los olores tiene muchas aplicaciones, pero una de ellas podría ser, por qué no, el desarrollo de una manera totalmente diferente de transportar el perfume. Y esta nueva manera abriría un mundo de posibilidades para transformar la cadena de valor de este sector en todos sus ámbitos, y prácticamente todas las empresas deberían pensar en qué les afecta.

Se puede pensar que es ciencia-ficción, pero hace unos años también lo eran otras cosas de nuestra vida cotidiana actual.

Transformando sectores (3): agencias de viaje

Hace unos días leía que, como resultado de la bajada de las comisiones que les habían aplicado las compañías aéreas, las agencias de viajes se disponían a subir a sus clientes las tarifas que les cobran en la emisión de billetes de avión. Excelente medida, sí señor!.

Porque ponerse a reflexionar sobre la razón por la que las compañías aéreas se ven obligadas a adoptar estas medidas sería un trabajo demasiado arduo. Pensar en cómo se está transformando el sector de la aviación y los viajes en general, todavía más. Realizar un pensamiento crítico sobre el valor añadido real que hoy día están ofreciendo las agencias de viaje en sus productos en general, y en la emisión de billetes en particular, sería un ejercicio demasiado arriesgado. Por eso, como ejemplo de innovación en un mercado en plena transformación, y en el cual el consumidor cada vez más considera el transporte como un mero complemento de su viaje al cual quiere dedicar el coste imprescindible, se plantean encarecer un proceso que no aporta ningún tipo de valor y que se puede realizar mejor a través de Internet y directamente con las compañías aéreas. No está mal!.

Transformando sectores (2): artes gráficas

Otro de los sectores en plena transformación gracias a Internet y las TIC es el de las artes gráficas o impresión (atención PYMES de este sector). Explicaré una experiencia personal que ilustra lo que puede ser el futuro (presente ya) de este negocio.

Hace unas semanas tenía que comprar un regalo y se me ocurrió regalar unas tarjetas de visita personalizadas y originales. Siguiendo el proceso tradicional hubiese sido prácticamente imposible tenerlas a tiempo, así que decidí probar los servicios de una empresa multinacional de artes gràficas que opera a través de Internet. En estos casos siempre sigo el mismo razonamiento, el que hice hace diez años, cuando compré mi primer libro en Amazon: ¿qué puedo perder haciendo una prueba por un pequeño importe?.

Pues bien, una vez registrado en el sistema (dos minutos) pude escoger un diseño que me gustó entre centenares de posibilidades distintas, lo personalicé a mi gusto, y solicité una prueba imprimible para ver cómo quedaría en papel. Todo on-line y en menos de media hora. Una vez hube realizado este proceso, escogí la forma de entrega (en este caso el servicio más urgente para que llegara a tiempo) y confirmé el pedido de 1.000 tarjetas de visita. Al día siguiente (sí, al día siguiente) recibí un correo electrónico confirmando que el pedido ya había sido enviado hacia su destino.

Estamos hablando de una empresa norteamericana que tiene la planta de producción para Europa en Suecia y de la que recibí en diez días (de los cuales cuatro corresponden al impresentable servicio de correos en España, pero esto es otra historia) y sin moverme de mi casa, unas tarjetas de buena calidad y a un coste ridículo comparado con el sistema tradicional. Amigos de este sector, comenzad a reflexionar y a actuar.

Transformando sectores (1): el mundo editorial

Ya he comentado muchas veces que una de las consecuencias del uso de Internet y de las TIC es la transformación de la cadena de valor de muchos sectores de actividad. Muchas veces esta transformación se produce para hacerlos más eficientes y transparentes. Otras, para implantar nuevos canales de distribución directos. Las menos, pero en crecimiento, para innovar radicalmente el modelo de negocio del sector.

Uno de los sectores tradicionales que entraron hace tiempo en esta dinámica es el mundo del libro. La primera revolución vino de la mano de la tienda vitual Amazon con la venta de libros a través de Internet. De ello hace ya, prácticamente, diez años y Amazon hace ya tiempo que se convirtió en la librería que más libros vende. Pero sólo fue el principio.

Muchas de las posibilidades de innovación y transformación del sector estan todavía por explorar plenamente. Aún ahora, muchas de las posibles innovaciones son frenadas por la propia inercia en la manera de funcionar del sector y por el intento de salvaguardar el modus operandi tradicional (o intentar ponerle puertas al campo) por miedo a perder el negocio actual. De todos modos, empiezan ya a aparecer editoriales importantes en los Estados Unidos que se plantean la distribución directa de sus títulos. Como también Amazon se ha planteado editar ella misma nuevos títulos. Y hace ya tiempo que existen iniciativas de impresión de ejemplares bajo demanda, o librerías virtuales que sólo venden libros electrónicos, o la edición y distribución por parte de los mismos autores...

Muchas de ellas ya se han empezado a experimentar, pero en este sector todavía hay un mundo de posibilidades por descubrir en el futuro.

September 05, 2005

¿Innovamos?

Hace unos días asistí a una Jornada organizada por la la European E-business Support Network, red europea de entidades que dan soporte y tratan de impulsar la innovación y el desarrollo del ebusiness en las pequeñas y medianas empresas europeas como herramienta de competitividad.

Uno de los temas que se puso de manifiesto es el hecho que, si bien la innovación es percibida por la mayoría de las empresas como un factor muy positivo, muy pocas la aplican y la incorporan a su práctica cotidiana. Este hecho es todavá más evidente en el ámbto de las pequeñas y medianas empresas que, recordémoslo, constituyen más del 90% de las empresas europeas.

Es posible que una de las razones de esta situación sea que una gran parte de las Pymes europeas (a diferencia de las norteamericanas) no tienen el crecimiento como uno de sus objetivos principales, es decr, les falta ambición. Otra razón es que innovar comporta cambios, muchas veces relacionados con la cultura de las personas y de las organizaciones. Y, lamentablemente, nuestras pymes (y sus directivos) están la mayor parte de veces poco preparadas para afrontar estos cambios

Por esta razón, si bien una gran parte de las Pymes ven una estrategia de marketing electrónico como imprescindible a medio plazo, muy pocas la encaran en serio. Porque como he comentado en otros artículos, el desarrollo de esta strategia comporta una reflexión previa y, probablemente, unos cambios culturales que pocas empresas están dispuestas a realizar.



ACERCA DEL AUTOR

Francesc Llobet es un emprendedor de Internet y consultor de estrategia de negocio en los ámbitos de innovación, marketing en Internet y ebusiness.
Es el fundador de Sappiens.com, La Comunidad del Conocimiento y co-fundador de Adverstore.com, Advertising for everyOne!. Mantiene InnovationThink, eMarketingThink, OnlineAdvertisingThink y A Startup Story, blogs donde escribe sobre innovación, marketing en Internet, publicitat online y creación d'empresas. Para saber más...

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