Innovación y clientes
En los últimos artículos he ido describiendo y analizando un modelo (basado en el de Hamel) de "deconstrucción" de los conceptos de negocio en diferentes elementos, para poder analizarlos en profundidad e introducir, en caso de que sea posible, ámbitos de innovación en cada uno de ellos.
Recordemos que el primer grupo de elementos (núcleo estratégico del negocio) hace referencia al fin último del negocio –misión-, a qué vendemos, a quien y dónde -alcance del producto y del mercado- y a de qué manera se diferencia nuestra propuesta de las propuestas de los competidores que atacan el mismo mercado –bases de diferenciación-.
El segundo grupo de elementos lo integran aquellos que se consideran recursos estratégicos necesarios para que la empresa lleve a cabo su negocio. Dentro de este grupo hablamos de las actividades que la empresa sabe hacer muy bien y la diferencian de las otras –competencias nucleares-, de aquellos elementos del activo que son imprescindibles para el negocio –activos estratégicos- y de los procesos nucleares básicos para el desarrollo de la actividad.
Hay un tercer grupo de aspectos que empezaremos a analizar a partir del próximo artículo, y que hace referencia, en general, a la forma que tenemos de interactuar con los clientes. Los elementos que configuran este grupo son la forma de llegar a nuestros clientes y clientes potenciales, qué información tenemos de ellos, cómo nos relacionamos con ellos y, finalmente, un elemento que puede ser, con creatividad, una importante fuente d’innovación: la estructura de precios.
