Incultura de emprender: educación
Cierro esta reflexión sobre la (in)cultura de emprender en nuestro país con una aspecto que, más que una pata más de un sistema social orientado a la cultura emprendedora y la innovación, es el fundamento esencial. Creo que era el actual Presidente de la Generalitat que decía que tres de sus prioridades de gobierno eran educación, educación y educación.
Pues en el tema de la cultura emprendedora las prioridades deberían ser educación, educación, educación, educación y educación. Educación a nuestros hijos para que tengan una mentalidad creativa, innovadora y emprendedora –no sólo para crear empresas-.
Educación a los futuros inversores para entender el valor de las ideas por encima del dinero y que las inversiones, aparte de rentabilidad monetaria personal deben producir también rentabilidad social en forma de valor y riqueza generales. Educación a los que tendrán que decidir inversiones de capital riesgo y en grandes empresas en la mentalidad de ganar-ganar y de la colaboración por encima de la de llevárselo todo y absorber. Educación a los futuros gestores públicos en delimitar el espacio en que pueden realmente aportar valor. Y, finalmente, educación para los que han de educar a nuestras hijas. Porque al fin y al cabo, como me decía hace un tiempo una persona del sector de la enseñanza, ¿cómo se puede educar en la mentalidad emprendedora si los que lo tienen que hacer no la tienen?.
Como siempre digo, el futuro de la economía catalana dentro de veinte años depende más de la Conselleria de Enseñanza que de las económicas. ¿Lo entenderemos alguna vez?.
